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MORTAL POLUCIÓN ATMOSFÉRICA EN LAS CIUDADES

La contaminación por partículas

Par Ramón Varela Díaz  |  2 mai 2014     →    Version imprimable de cet article Imprimer

En un informe reciente, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) afirma que casi un tercio de los habitantes de las ciudades de Europa están expuestos a concentraciones excesivas de partículas finas en suspensión en la atmósfera. En otro informe, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que la polución atmosférica daña la salud más de lo que se creía, y en concreto relaciona las partículas finas en suspensión con alergias, cáncer, enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Datos confirmados por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), según la cual la contaminación atmosférica provoca unas 16.000 muertes prematuras cada año en España, siete veces más que los fallecidos en accidentes de tráfico.

El pasado mes de marzo, la alcaldía de París tuvo que prohibir la circulación de la mitad de los vehículos de la capital francesa a causa de la contaminación atmosférica y en particular del exceso en el aire de partículas finas muy cancerígenas. Se estima que, cada año, en Europa, fallecen prematuramente unas 350.000 personas debido a la polución atmosférica.

Hace nueve años, en 2005, la OMS ya advirtió que existen graves riesgos para la salud derivados de la exposición a partículas y gases tóxicos en numerosas ciudades. En el año 2008, reconocía que la exposición crónica a partículas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como al cáncer de pulmón. La mortalidad en ciudades con niveles elevados de contaminación supera entre el 15% y el 20% a la registrada en ciudades consideradas de atmósfera limpia. En la Unión Europea (UE), la vida promedio es de 8,6 meses inferior a lo normal debido a la exposición a las partículas PM2,5 (partículas finas de 2,5 micras de diámetro) generadas por actividades humanas, en particular emitidas por los vehículos ­activados con carburante diésel. La OMS estima que más de dos millones de personas mueren cada año a causa de la inhalación de pequeñas partículas contaminantes del aire de espacios interiores y exteriores (1).

En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) cita que las partículas PM10 (partículas de tamaño igual o inferior a 10 micras) son responsables de disminución de la función pulmonar, arritmias, bronquitis crónica, enfermedades como el asma y muerte prematura... En Europa, el estudio Apheis3 (2) realizado para analizar la relación de partículas en suspensión y la salud humana, al investigar la población de 26 ciudades de 12 países europeos (entre ellas Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla y Valencia), concluye que reduciendo los niveles de partículas PM2,5 a 20 microgramos/metro cúbico (ug/m³) en cada ciudad –mientras que hoy está permitido un valor límite anual de 25 ug/m³– se evitarían 11.375 muertes prematuras, y si se llegara a 15 ug/m³ se evitarían 16.926 muertes, de las cuales 11.612 serían enfermedades cardiopulmonares y 1.901 cáncer de pulmón, ¿Cuántas muertes se evitarían en el mundo si se aplicasen las recomendaciones de la OMS de 10 ug/m³ de media anual ?

La legislación en vigor para partículas en la UE (3) diferencia entre partículas grandes PM10 y finas PM2,5. Ambas hacen referencia a una gran diversidad de sólidos o líquidos finamente divididos que están en la atmósfera procedentes de fuentes naturales (polvo, aerosoles marinos, erupciones volcánicas...) o procedentes de fuentes de actividad humana (combustión de carbón y derivados de petróleo –diésel–, actividad industrial en general, tráfico intenso, incendios forestales...). Aunque el tamaño de las partículas es muy variable, se sabe que las partículas grandes representan menos peligro para la salud que las finas y superfinas ya que mientras las primeras permanecen en el aire minutos u horas y se depositan en el suelo por gravedad, las de tamaño inferior a 2,5 micras (finas y superfinas) pueden permanecer días o semanas en la atmósfera y viajar a grandes distancias. Estas, cuando las respiramos, pueden depositarse en lo más profundo de los sacos alveolares de los pulmones, tapizar la zona de intercambio gaseoso y atravesar la membrana de los alveolos pasando al torrente circulatorio sanguíneo, desplazándose así por el organismo. Incluso pueden llegar al cerebro.

En la década pasada, conociendo ya la problemática de la contaminación por partículas, la propuesta legislativa inicial de la UE pretendía ser estricta y adaptarse a las recomendaciones de la OMS. Pero ante la imposibilidad, para numerosos países, de poder cumplir la legislación, los parlamentarios decidieron establecer valores límite anuales altos y así se garantizaba el cumplimiento normativo y al mismo tiempo se contentaba a los grandes emisores. En la actualidad, los valores límite (4) se corresponden con un valor de concentración media anual para partículas PM10 de 40 ug/m³, a pesar de que la OMS recomendaba una concentración media anual de 20 ug/m³. Y algo parecido sucede con las partículas PM2,5 que la legislación contempla con valor objetivo (5) anual y valor límite anual de 25 ug/m³ y la OMS recomendaba en ese momento 10 ug/m³.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sólo el 2% de la población urbana del planeta vive en un ambiente donde la concentración de partículas PM10 es aceptable, inferior a 20 ug/m³. En los países desarrollados pertenecientes a la OCDE, en 2010 sólo el 40% de la población de las grandes ciudades (superiores a 100.000 habitantes) disfrutaba de medias anuales de entre 20-30 ug/m³ próximas a los valores recomendados por la OMS. Situación distinta en los países BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica, economías emergentes de alto crecimiento que representan el 50% de la población mundial) y en el resto del mundo. En el primer caso, el 70% de la población está expuesta a concentraciones de partículas del orden de 70 ug/m³. Y en el segundo caso, o sea en el resto del mundo, menos del 10% de la población puede respirar aire con concentraciones medias de partículas de 20-30 ug/m³.

La Agencia Europea de Medio Ambiente, en un informe de 2012 sobre la calidad del aire en Europa concluía : “Las partículas constituyen el contaminante atmosférico que presenta más riesgos para la salud en la UE al ser causa de muerte prematura”. El informe calculaba que, en 2010, el 21% de la población urbana estuvo expuesta a niveles de concentración de PM10 superiores a los límites diarios más estrictos de la UE establecidos para preservar la salud. Hasta el 30% de la población urbana estuvo expuesta a unos niveles de concentración de PM2,5 superiores a los valores límite anuales de la UE. Según los niveles de referencia de la OMS, más estrictos, hasta el 81% y el 95%, respectivamente, de los habitantes de ciudades estuvieron expuestos a concentraciones de partículas superiores a los valores de referencia fijados para preservar la salud humana (ver tabla).

Las ciudades españolas no escapan a esta situación. Madrid y Barcelona, aunque presenten medias anuales que pueden estar dentro de los límites marcados en la legislación (alguna estación supera los valores anuales), casi siempre están por encima o muy por encima de las recomendaciones de la OMS : por ejemplo, Madrid (6), que hasta el 2007 presentaba medias de PM10 por encima de 30 ug/m³, las redujo en 2011 a 25 ug/m³ pero superando ampliamente las recomendaciones de la OMS, y lo mismo sucede para partículas PM2,5. En 2012, la mayoría de las estaciones que miden la contaminación por PM10 y PM2,5 superan valores de protección real de la salud.

Para el futuro, la OCDE en su Informe de Perspectivas del Medio Ambiente hacia el 2050 publicado en marzo de 2012, que analiza a escala mundial la situación, considera que “las concentraciones del aire en algunas ciudades, particularmente en Asia, ya exceden por mucho los niveles de seguridad señalados por la OMS” y calcula que hacia 2050 el número de muertes prematuras derivadas de la exposición a partículas suspendidas aumentará más del doble, alcanzando los 3,6 millones cada año en el mundo, la mayoría en China y la India. Se podrán atribuir a las partículas el 8% de las muertes por cáncer pulmonar, el 5% de las muertes por enfermedades cardiovasculares y el 3% de las muertes por infecciones respiratorias.

 Considerando las consecuencias que las partículas tienen en la salud y su repercusión en la morbilidad y mortalidad, así como el hecho de que no existe un umbral mínimo seguro que pueda ofrecernos seguridad, urge modificar los valores límite y objetivos actualmente en vigor, como reconoce la OMS, que pide endurecer la legislación. Se precisa un esfuerzo de la Administración del Estado para que en la elaboración de Planes de mejora de la calidad del aire con horizonte 2015-16 se tomen las medidas adecuadas para aplicar las recomendaciones de la OMS y conseguir una calidad del aire que proteja realmente la salud y el ambiente (7). Los esfuerzos no se deben limitar a cumplir la laxa legislación, sino a contemplar nuevas y decididas medidas : disminución de emisiones tanto en industrias como en automóviles, restricción de la velocidad en el centro de las ciudades, fomento de transportes colectivos “limpios”, vigilancia y control de partículas finas y superfinas PM2,5 y PM1 tanto en automóviles (ITV) como en industrias y calefacciones domésticas… Los ciudadanos sólo están exigiendo lo que la OMS demanda sin que se le escuche. 

 

NOTAS :

(1) Informe OMS 2011.

(2) Air pollution and Health : A European Information System, 2008.

(3) Transpuesta al Estado Español en Real Decreto 102/2011 de 28 de enero de 2011. En el año 1999, en España, no existía legislación que estableciera valores límite para partículas. Desde el año 2005 se aplica la normativa europea.

(4) El Real Decreto 102/2011 define el valor límite como “un nivel fijado basándose en conocimientos científicos, con el fin de evitar, prevenir o reducir los efectos nocivos para la salud humana”.

(5) El Real Decreto 102/2011 define el valor objetivo como “nivel de un contaminante que deberá alcanzarse, en la medida de lo posible, en un momento determinado para evitar, prevenir o reducir los efectos nocivos sobre la salud humana, el medio ambiente y demás bienes de cualquier naturaleza”.

(6) Dirección general de sostenibilidad. Servicio de Protección de la atmósfera.

(7) Las partículas, además de implicaciones en la salud, tienen implicaciones en meteorología (transparencia y visibilidad, formación de lluvia...), repercuten en las plantas (fotosíntesis, ralentizan el crecimiento, taponan estomas…), perjudican a los animales y afectan a materiales, pinturas…

 

TABLA :

Valores de concentración media de partículas PM10 en microgramos/m³ en algunos países de la OCDE

Suecia : 10,5 (10)

Inglaterra : 12,7 (13)

Francia : 12,9 (12)

Islandia : 14,5 (16)

Finlandia : 14,9 (15)

Hungría : 15,6 (15)

Noruega : 15,9 (15)

Alemania : 16,2 (16)

Portugal : 21 (20)

Bélgica : 21,3 (21)

Suiza : 22,4 (22)

Italia : 23,3 (21)

España : 27,6 (25)

Austria : 29 (27)

Holanda : 30,8 (30)

Grecia : 32 (31)

Polonia : 35,1 (34)

Japón : 27,1 (25)

Chile : 61,5 (53)

Brasil : 20,8 (19)

Australia : 14,3 (14)

México : 32,7 (33)

Corea : 30,8 (33)

F. Rusa : 15,9 (16)

Estados Unidos : 19,4 (18)

Media OCDE : 22

Fuente : OECD Better Life (Banco Mundial 2013,datos del 2009).





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