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ESPAÑA, EUROPA Y EL CASO SNOWDEN

Los Socios de los Cinco Ojos

Par Roberto Montoya  |  31 août 2013     →    Version imprimable de cet article Imprimer

Mientras varios países europeos intentan ayudar a Estados Unidos a capturar a Edward Snowden, el pretendido ‘Eje del Mal’ latinoamericano ofrece asilo colectivo y lidera la defensa del joven ex analista de la National Security Agency (NSA) para que siga revelando al mundo cómo Washington y sus ‘Socios de los Cinco Ojos’ nos espían y controlan todas nuestras comunicaciones.

La Central Intelligence Agency (CIA) creó, a partir de 1993, tras el primer atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, su primera unidad al mando del agente Michael Scheuer con la misión de buscar, capturar o matar a Osama Ben Laden, a pesar de que su organización, Al Qaeda, había ya cometido atentados al menos desde 1992 contra intereses estadounidenses en Yemen y Somalia.

Tres años después, en 1999, Al Qaeda fue incluida por primera vez en el Informe de Organizaciones Terroristas Extranjeras que, desde 1996, llevaba elaborando el Departamento de Estado norteamericano. Fue cuando la red terrorista ya había añadido a su lista de ataques el perpetrado –también en 1996– contra las Khobar Towers, complejo de viviendas en Arabia Saudí donde murieron 19 estadounidenses, y los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, que dejaron 229 muertos.

Pero la lentitud de reacción que se tuvo entonces ante la que se perfilaba ya como la más peligrosa red terrorista internacional, contrasta con la rapidez con la que la primera potencia del mundo lanzó a partir de junio pasado su persecución planetaria de Edward Snowden.

La valiente decisión del joven técnico de la Boz Allen Hamilton –compañía subcontratada para realizar tareas de espionaje masivo por la poderosa NSA (Agencia Nacional de Seguridad, por sus siglas en inglés)– de abandonar, por un problema de conciencia, su trabajo de interceptación de comunicaciones internacionales para denunciar al mundo el espionaje masivo de EEUU, ha supuesto el inicio de la persecución de uno de los individuos más importante de la historia moderna del espionaje.

Edward Snowden (de 30 años) es el más joven de los varios garganta profunda que han conmovido la política estadounidense desde que lo hiciera Phillip Agee en los años 1960. El joven disidente ha filtrado, a partir de junio pasado, a The Guardian, The Washington Post y Der Spiegel valiosísima documentación sobre cómo UKUSA, la autollamada comunidad de los Socios de los Cinco Ojos –los servicios de Inteligencia de señales (SIGINT) de EEUU, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda–, espía y graba a diario las comunicaciones de millones de personas de todo el mundo.

PRISM, uno de los más recientes programas diseñado por la NSA estadounidense, y Tempora, se añaden así a las distintas ramas del padre de todos los programas de espionaje masivo, el Echelon, creado a mediados de la década de 1970, y el Carnivore, que sirvieran también de inspiración al presidente George W. Bush tras el 11-S para implantar la Patriot Act, la legislación antiterrorista temporal que viene renovándose una y otra vez desde 2001.

Programas como los revelados ahora por Snowden, creados hace cinco años, son supervisados al igual que Echelon por un tribunal secreto, el FISA (Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, por sus sigles en inglés), creado en 1978. Siempre hay un juez del FISA de turno para autorizar cualquier reclamación de urgencia de las autoridades.

El goteo de documentación aportada hasta ahora por Edward Snowden ha permitido ya a la opinión pública mundial conocer aspectos valiosísimos sobre los alcances de este espionaje planetario. Miles de espías que trabajan para los Socios de los Cinco Ojos, dotados de los más sofisticados sistemas electrónicos y más de un centenar de satélites, tienen la capacidad, a través del filtrado de palabras claves en llamadas telefónicas, email, chats y navegación por Internet, de detectar cualquier comunicación de su interés.

El joven disidente estadounidense ha puesto en aprietos igualmente a populares servidores como Microsoft, Google, Skype, AOL, YouTube, Apple, Facebook, PalTalk, empresas que se han visto obligadas a reconocer que vienen siendo obligadas desde hace años a facilitar a las autoridades norteamericanas miles de comunicaciones de sus clientes, vulnerando el derecho de privacidad que siempre han asegurado que garantizaban. Y el interés en esas comunicaciones no se circunscribe meramente al de la seguridad, a la detección de potenciales terroristas. Buena parte de las intercepciones obedecen a intereses diplomáticos, comerciales, industriales y financieros.

Una de las revelaciones de Sowden permitió saber que el GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico, por sus siglas en inglés), en cooperación con la NSA estadounidense –dos de los servicios de Inteligencia integrantes de UKUSA– había roto el sistema de seguridad de las comunicaciones de todas las delegaciones aliadas que, en abril de 2009, participaron en Londres en la cumbre del G-20. El Gobierno del laborista Gordon Brown pudo conocer así las tácticas de todos en tiempo real.

Otra de las entregas de Snowden permitió conocer documentos de 2007 y 2010 sellados con el tradicional Top Secret, en los cuales se transcribieron todas las conversaciones habidas en 38 sedes diplomáticas en Washington DC, entre ellas las de Japón, la India, Turquía, Corea del Sur, México, la sede de la UE ante la ONU o en Washington y que fueron grabadas por micrófonos ocultos colocados por agentes de la NSA, o por la intercepción de email y captura de datos de los discos duros de los ordenadores.

La “sorpresa”, “indignación” y “petición de explicaciones” por parte de líderes europeos aliados de EEUU, pasó a ocupar las portadas de la prensa durante algunos días. La ministra alemana de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, exigió a Washington que se diera “prisa” para explicar la interceptación de cerca de 500 millones de llamadas telefónicas y de Internet realizadas en o desde Alemania.

El ministro de Exteriores francés, el socialista Laurent Fabius, reclamó por su parte formalmente explicaciones ; la comisaria de Justicia de la UE, Viviane Reding, amenazó con pedir la suspensión de las negociaciones comerciales más importantes a punto de iniciarse entre Europa y Estados Unidos, que tienen como objetivo crear la zona de libre comercio más grande del mundo. “A los socios no se les espía”, dijo Reding. España fue uno de los pocos países afectados que no levantó la voz : “No le consta a este Gobierno que se hayan producido ataques ni espionajes por parte de EEUU, y en ese sentido permitan que los tranquilice”, aseguró Jorge Moragas, jefe del Gabinete de la Presidencia de Gobierno español ante la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados.

Obama mostró a su vez sorpresa por la “indignación” europea : “Tendríamos que admitir que cualquier servicio de Inteligencia del mundo, no solo los nuestros, los servicios europeos, los asiáticos, cualquiera, lo que hace es recoger información para entender mejor el mundo y conocer lo que está sucediendo en las capitales del mundo. Si no fuera así, los servicios de Inteligencia no tendrían ningún sentido”. La “indignación” de líderes europeos duró realmente solo unos días y todo volvió a la normalidad.

En 1994, durante la Administración de Clinton, Europa tuvo la primera confirmación de que Washington tenía un sistema de espionaje que podía afectar sus intereses comerciales y empresariales. La firma Airbus perdió una gran operación con Arabia Saudí debido a que su gran competidora estadounidense, la fabricante de aviones y misiles McDonnell Douglas, conoció –gracias al espionaje estadounidense– su oferta y pudo presentar una mejor propuesta.

En 1995, el Gobierno francés de Edouard Balladur expulsaba a cinco agentes de la CIA al descubrir cómo, desde dos años antes, estos intentaban reclutar topos entre los representantes de la industria audiovisual europea que negociaban con EEUU la renovación de acuerdos en el marco de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Y, en mayo de 2001, una comisión del Parlamento Europeo, encabezada por el eurodiputado socialista alemán Gerhard Smichdt y encargada de estudiar las graves consecuencias políticas y económicas del espionaje de Echelon, propuso utilizar un sistema de encriptado especial para proteger las comunicaciones europeas. En abril de 2004, expertos en criptografía y física cuántica, software y redes informáticas de doce países europeos sentaban las bases del SECOQC (Secure Communications Bases on Quantum Cryptography).

Para protegerse de Echelon, la UE decidió invertir en ese proyecto 11,35 millones de euros los primeros cuatro años… y Reino Unido, uno de los Socios de los Cinco Ojos, participó desde el inicio en el proyecto de encriptación europea… para protegerse de Echelon.

Tras los recientes descubrimientos de Snowden, el diario francés Le Monde reveló el pasado 4 de julio que Francia también tiene su propio Big Brother, el más importante de Europa después del británico. Desde los sótanos de la sede de la DGSE (Dirección General de la Seguridad Exterior, por sus siglas en francés) se recogen sistemáticamente las señales electromagnéticas emitidas desde los ordenadores y teléfonos en Francia, así como los flujos entre Francia y el extranjero”.

En una entrevista publicada por el semanario alemán Der Spiegel, Edward Snowden denunció que los servicios de Inteligencia alemanes, el BND, conocían también perfectamente y colaboraban con el espionaje de los Socios de los Cinco Ojos, “aunque no informaban demasiado a sus propios líderes políticos”. “La NSA está conchabada con la mayoría de países occidentales”, aseguró.

Y esa complicidad europea quedó visible con el caso Evo. A pesar de sus “protestas” a Washington por haber sido espiados, cuatro países europeos, Portugal, Francia, Italia y España respondieron con rapidez el pasado 2 de julio a la petición estadounidense para que impidieran atravesar sus respectivos espacios aéreos al avión presidencial de Evo Morales (ver el artículo de las páginas 1, 4 y 5). En un caso inédito en la historia diplomática internacional, estos países arriesgaron la vida del presidente boliviano para cumplir la reclamación de Obama... Washington sospechaba que, en su viaje de Moscú a La Paz, Evo Morales trasladaba escondido en su avión a Edward Snowden. La nave de Morales tuvo que hacer una escala de urgencia en Viena, y el embajador español, Alberto Carnero, se permitió pedirle que le dejara revisar el avión antes de que Madrid le permitiera hacer escala en Las Palmas. “¿Me está usted tratando de delincuente ?”, le respondió el líder andino. “Sólo a los delincuentes pueden revisar. Yo no soy ningún delincuente y usted no va a revisar el avión de la Presidencia de Bolivia”. Finalmente, con muchas horas de retraso, España decidió autorizar la escala del avión presidencial boliviano en el aeropuerto de Las Palmas.

El gravísimo incidente diplomático tuvo rápida respuesta no solo en Bolivia, donde Evo Morales fue respaldado incluso por la oposición, sino también en el seno del Eje del Mal latinoamericano, que diría George W. Bush, –Venezuela y Nicaragua, además de Bolivia– quienes rápidamente decidieron ofrecer a Snowden “asilo humanitario colectivo”. Estados Unidos es el primer socio comercial de Venezuela y Nicaragua y el segundo de Bolivia. Los tres países saben las consecuencias que pueden suponer sus posturas y la asumen. Ya sólo depende que Snowden pueda abandonar Moscú para viajar a la región. Ecuador, que tiene a su vez refugiado desde hace un año en su embajada en Londres al portavoz de Wikileaks, Julian Assange, sabe también que se juega con ello la renovación del acuerdo Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) que expira ahora, y por el que se regula el 45% de las exportaciones ecuatorianas, que tienen como destino a EEUU.

Los presidentes de los otros países miembros de Mercosur, los de Argentina, Brasil y Uruguay, se han sumado igualmente a la condena del espionaje de EEUU y sus aliados –que los alcanza también, especialmente a Brasil– y han pedido explicaciones a los cuatro países europeos involucrados en el vergonzoso incidente con Evo Morales, en un comunicado conjunto en su cumbre de julio pasado en Montevideo. La América Latina progresista es la única que planta cara así al Imperio, y aun a riesgo de sufrir represalias, es ejemplo de independencia, dignidad y defensa de las libertades democráticas.





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