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Un Foro social mundial en el corazón de las conmociones tunecinas

Viernes 26 de julio de 2013   |   Christophe Ventura
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Entre el 26 y el 30 de marzo ppdo, el Foro social mundial (FSM), según los organizadores, reunió en Túnez, capital de la República provisoria de Túnez, , unos 50 mil participantes de 120 países, representantes de unas 4500 organizaciones y redes conformadas por los flujos altermundistas. La gran mayoría de los participantes, por lo menos, procedía de la zona euro-mediterránea.

El acontecimiento – presidido por la idea de “Dignidad” que fue su eslogan permanente – se desarrolló a lo largo de una semana de efervescencia política y social raramente – y quizás nunca – vista desde la fundación del FSM en 2001: huelga general de magistrados contra un proyecto de ley referente a la creación de una instancia provisoria en la magistratura; movilizaciones contra las olas de inseguridad que asolan al país; Cumbre de los países árabes en Doha, durante cuyo transcurso el presidente tunecino, Moncef Marzouki, lanzó la propuesta de las “Cinco libertades magrebíes”, tendientes a favorecer la integración regional [1]; aprobación por la comisión Constituyente del preámbulo y de los artículos relacionados con los principios básicos de la Constitución (entre otros el relativo al carácter civil del Estado: “Túnez es un estado civil fundado en el principio de ciudadanía, la voluntad del pueblo y la primacía de la ley” [2]; la conferencia internacional sobre el Islam y la democracia, abierta por el presidente del movimiento Ennahdha, Rached Ghannouchi, que declaró hallarse “muy satisfecho (…) por la coalición laico-islámica” [3] propuestas muy duras según Moncef Marzouki, partidario de la estrategia de “unión nacional” planteada en la televisora Al-jazeera de Doha contra los “laicos extremistas” que quisieran tomar el poder en contra de la “troica” gobernante [4] (Ennahdha, Congreso por la República –CPR – del Presidente que reunía a su Consejo Nacional el 30 y 31 de marzo, Ettakatol),etc.

Más allá del balance cuantitativo (al que conviene añadir el millar de actividades que se desarrollaron), la 12° edición del FSM fue un suceso indiscutible por la calidad de su organización, sus debates y su dinámica general caracterizada por una importante participación de los movimientos juveniles (estudiantes tunecinos, Occupy Wall Street, Indignados, etc,) Se puede afirmar que este FSM, al que se incorporaron varios foros temáticos – integrados o asociados – (Foro mundial de los medios libres, Foro parlamentario mundial) ha sido uno de los mejores de los últimos años.

Túnez ha confirmado que cuando se realiza en un contexto político y social denso – y hasta convulsionado como en este caso – en el cual las luchas relevantes van conformando el futuro de una sociedad en fase de transformación, el Foro, alimentado por su dinámica interior, ofrece un marco útil, tanto a los participantes internacionales como a los actores de las luchas locales.

En estas singulares condiciones no mecánicamente prorrogables, el FSM, más que ser una simple feria altermundista como lo fue algunas veces, constituye entre los diferentes flujos que lo atraviesan un espacio de contactos único: militantes del sindicalismo obrero, de los campesinos y de los servicios, del mundo de las ONG, movimientos sociales del Norte y del Sur, representantes de las fuerzas políticas de izquierda y de centro-izquierda, universitarios e intelectuales críticos, nuevos movimientos de las juventudes de clase media hiper-precarizadas, etc.

Esta dinámica se traduce en un alto grado de penetración de las temáticas sectoriales incorporadas por la diversidad de los concurrentes. Estas surgen y aparecen en las agendas de unos y otros. Por ejemplo la temática saharawi raramente hubiera tenido influencia en este Foro, al punto de conformar el “clash” que planteando los “pro” y los “anti” produjo una inédita actualización en la tradicional Asamblea de los movimientos sociales.

Más positivamente aún, el FSM permitió apuntar hacia la cuestión liberal como criterio central de evaluación de las fuerzas políticas surgidas de la “primavera árabe”. De modo que el problema económico y social, el de la deuda, como también la total colaboración de los gobiernos surgidos de la “Revolución de los jazmines” con las instituciones financieras internacionales (FMI,Banco mundial), con la Organización Mundial de Comercio (OMC) o la Unión europea (UE) y sus diktats de libre comercio, estaban en el corazón de los debates. Estos últimos han estimulado el establecimiento de verdaderas cooperaciones – esperemos que perdurables - entre los movimientos, locales, regionales e internacionales. En especial los de las dos orillas del Mediterráneo. Al terminar los trabajos de esta semana tunecina, se impone una conclusión: evaluar los procesos de las “revoluciones árabes” teniendo en cuenta los cambios institucionales y políticos es ciertamente importante, pero muy insuficiente. Hasta ahora las estructuras de las sociedades no han cambiado: el neoliberalismo sigue reinando, cualesquiera fueren los regímenes políticos instalados en la región. El conjunto de las mayoritarias fuerzas islámicas – independientemente de sus diferentes sensibilidades según los países y las tradiciones (Hermanos musulmanes, salafistas, chiitas, etc.) lejos de poner en tela de juicio el orden neoliberal, lo perpetúa. Desde este punto de vista estas fuerzas se inscriben en la continuidad de los anteriores regímenes.

O mejor dicho, buscan redistribuir las cartas geopolíticas regionales en el marco de las batallas de influencias que movilizan enormes medios políticos, económicos, financieros, mediáticos y militares. Como lo señala Nasr Ben Soltana, presidente de la Asociación tunecina de estudios estratégicos “los intereses iranios, turcos y usamericanos-qataríes-islamistas libran en el interior de los países árabes y especialmente en Túnez una guerra que no se nombra” [5].

Por su parte, los partidos republicanos y laicos cuando, (como en Túnez), gobiernan no tienen nada que envidiarles a sus aliados circunstanciales en materia de alineamiento neoliberal.

Los pueblos de la gran región Magreb/Mackrek se hallan severamente afectados por la crisis que se profundiza en los países centrales de la economía mundial. En algunos, como Túnez, en que la economía subcontratista depende ampliamente del turismo europeo, esta se encuentra aplastada por el desempleo, la pobreza y la explosión de las desigualdades.

No obstante, todos continúan plenamente integrados al capitalismo globalizado. La región sigue siendo una periferia rica en materias primas y en recursos naturales. Constituye, desde ese punto de vista, una zona de desafíos determinados por las potencias del sistema-mundo en competencia (EE.UU., China, Rusia, y especialmente los países de la UE) Es necesario destacar, de paso, que Brasil estuvo muy presente en este FSM. Apoyándose en sus privilegiados vínculos históricos con el FSM, el gobierno de Brasilia, fiel a su estrategia del “soft power” en las relaciones internacionales, contribuyó generosamente al financiamiento de una gran cantidad de ONG brasileñas. Poseía una carpa especial dentro del campus universitario de El-Manar. Del mismo modo también se habían hecho presentes varios representantes del gobierno para reunirse con sus homólogos tunecinos.

Pocas veces un FSM se vio tan influenciado por la geopolítica regional. Cristalizó todas las actuales tensiones políticas del Magreb y del Macrek transformándose, por ejemplo en teatro de polémicas y de recurrentes enfrentamientos entre partidarios y adversarios de Bachar-al-Assad en Siria..La cuestión palestina fue central en numerosos debates y fue tema de la marcha de cierre del Foro.

Por último los movimientos sociales presentes en el FSM de Túnez rindieron vibrantes homenajes a Chokri Belaid y Hugo Chávez.

El Foro no está en condiciones de conformar un marco a partir del cual establecer una relación de fuerzas concreta y permanente contra el capitalismo internacional. No obstante cuando se desarrolla en condiciones favorables, encarna un proceso de “continua construcción de un colectivo mundial que permite vincular acciones de corto plazo y esfuerzos transformadores de largo plazo” [6] Diseña el contorno de un espacio internacional que permite nutrir la reflexión de todos los movimientos sociales y ciudadanos que aquí participan en esta cuestión central: cómo construir estrategias de transformación.

Traducción : Susana Merino




[1Se trata de la libertad de circulación, de trabajo, de residencia, de inversión y de votar en las elecciones locales

[2Pero en el preámbulo de la constitución, los derechos del hombre estarían muy bien estipulados “a condición de que estén en concordancia con las especificidades del pueblo tunecino” La Presse, Túnez, 30 de marzo de 2013

[3Idem

[4Leer Seif Soudani « Echafauds : Marzouki s’explique » (http://www.lecourrierdelatlas.com/Billet-Tunisie-Echafauds-Marzouki-s-explique)

[5Citado en La Presse de Tunisie, 31 de marzo 2013

[6Propuestas desarrolladas por Immanuel Wallerstein en el taller “A la hora de la crisis global ¿cuales son las articulaciones deben establecerse entre movimientos sociales, ciudadanos (Indignados, Occupy Wall Street. Y’en a marre) y fuerzas políticas de transformación? co-organizado por la red Transform !, la asociación Collettivo Prezemolo y Mémoire de luttes.



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