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Mis encuentros con personalidades

Leo Bassi

Par Ramón Chao  |  14 avril 2016     →    Version imprimable de cet article Imprimer

Una feliz mañana de hace un par de años recibí una invitación para asistir a un espectáculo de circo el sábado siguiente en el teatro Alhambra, pegado a la plaza de la República de París. Me la mandaba el payaso Leo Bassi, ferviente priscilianista (así se presentaba) y amigo de mi hijo Manu. Yo ya había oído hablar de él por haber sido víctima del entonces alcalde de Compostela, Gerardo Conde Roa (del PP) : “Una vez en Compostela tenía una actuación prevista en el Teatro Principal en un espectáculo no subvencionado y el entonces alcalde, Gerardo Conde Roa, dijo que yo no podía actuar en aquel teatro porque era ‘un hombre repugnante haciendo espectáculos repugnantes’”.

Bastaría con eso para que me interesara por el cómico italiano y, escrutando su pasado, mi interés creció : nació en el seno de una familia italiana e inglesa dedicada desde 1840 a la actividad circense ; un antepasado suyo luchó al lado de Garibaldi y creó uno de los primeros circos modernos de la Toscana. Su abuelo británico, Jimmy Wheeler, era una de las estrellas del London Palladium y fue uno de los pioneros de la comedia televisiva, en los primeros años de la BBC. Renombrado malabarista, su padre trabajó en los Estados Unidos (donde, en 1952, nació Leo) con artistas como Groucho Marx, Louis Armstrong y Ed Sullivan.Leo Bassi debutó en el circo a los 7 años en Australia, cuando sus padres realizaban un road-show (espectáculo ambulante) llamado Sorlie’s, una versión “‘cutre’ de Aladino y la lámpara maravillosa” según sus palabras. Pasó los 10 años siguientes recorriendo el mundo y se especializó en malabarismo, pudiendo así incorporarse al Trío Bassi, formado por su padre, su tía y él. A los 23-24 años abandonó el espectáculo familiar para desarrollar su carrera en solitario como actor cómico, con un espectáculo callejero ecléctico llamado El circo más pequeño del mundo, con el que viajó durante 5 años por todo el planeta. Desde entonces ha desarrollado su trabajo como actor, payaso, animador y agitador cultural, desde el Off Broadway hasta eventos al aire libre, inauguraciones, convenciones en teatros y televisiones.

— Viajar continuamente me impidió  tener un país de referencia, pero conocí y aprendí de enormes iconos (Groucho Marx, Charly Rivel y otros grandes cómicos que hacían cine y tenían como denominador común que venían del circo).

Nos conocimos, pues, en París, y enseguida intimamos. En primer lugar nos unió Prisciliano de Ávila, nacido en Gallaecia hacia el año 340. Éste fue un obispo hispano, ejecutado junto a otros compañeros. En la cristiandad, se trató de la primera sentencia a muerte por herejía. Así pues, Prisciliano fue ejecutado por el Gobierno de Magno Clemente Máximo, aunque varios obispos de Occidente, con Martín de Tours a la cabeza –junto con Juan Crisóstomo en Oriente–, protestaron contra tal decisión. La sentencia y la ejecución fueron censuradas por muchos, que se escandalizaron porque un hombre piadoso y entregado al culto a Dios fuera ajusticiado.

–Y está enterrado en la cripta de la Catedral de Santiago –le dije.

–Eso se piensa. Aunque Martín Lutero sospechaba que los restos de la cripta son de un perro. Estaría bien que sometieran al carbono 14 los huesos que pueda haber allí, como hicieron en Turín  con el llamado Lienzo Santo, la “Santa Faz”, que se reveló no ser del siglo I, sino mucho más próximo...

–¿De dónde procede tu interés por Prisciliano ?

–Nace de ahí, de mis conferencias sobre el judeocristianismo. Yo, desde hace ya tiempo, tenía muy claro que el cristianismo, el monoteísmo en general, no bastaba en las relaciones con la naturaleza y demás, y era muy importante. Empecé a interesarme por el substrato del cristianismo, y descubrí un mundo más rico y también mucho más confuso de lo que parecía. Después me interesó también el mundo judaico y los primeros siglos del paleocristianismo y todas las diferentes expresiones de una misma cosa, y de ahí a Prisciliano por citaciones literarias y después de esta historia tan particular de ser el primero y sus víctimas de la lucha intercristianos y de la Inquisición en cierta manera. También leyendo libros como el tuyo, Prisciliano de Compostela, comprendí la base del priscilianismo, la relación con la natura, los árboles ; de ahí a la mujer, la apertura al mundo del druidismo de antes, pero también el Arrianismo o el Mondu Copt y ver que lo que hoy en día se queda como la idea del cristianismo es mucho más incierto y complicado en los primeros siglos, muy interesante y actual. Leonardo Boff, el teólogo, como Prisciliano, explica la teoría de la liberación, que no es una liberación política, sino sensual. He hablado con él y he leído su libro El águila y la gallina… me pareció muy cercano al Priscilianismo. Después de pasar algún tiempo actuando en Galicia y tocando muy de cerca esta dimensión gallega, que no cristiana, que es otra cosa, puro paganismo, me convencí de la realidad del asesinato que se cometió con él.

–Luis de Pablo, gran compositor contemporáneo español, después de pasar varios años en Italia, dijo que “los italianos son españoles logrados”.¿Qué piensas ? 

–Tiene su gracia. Será porque en Italia hay una gran exhibición de la sensualidad y de la sexualidad del poder. No es casualidad que sea el país número uno en moda, que allí se produzcan coches como Maserati, Ferrari… ; son todos símbolos sexuales. En la mayoría de los italianos existe  una correlación entre carisma sexual o carisma sensual del poder y poder efectivo. Por ejemplo, el Berlusconi que yo conocí, he estado a pocos centímetros de él, tenía una fuerza y un carisma increíbles. Él era totalmente consciente de ello y lo utilizaba… Hasta podríamos pensar en la palabra “hipnotismo”, que es un mecanismo donde la razón viene cortocircuitada por la sensualidad, es decir, puedes hacer perder el control a una persona de sí mismo evocando sensaciones sensuales, y Berlusconi es un maestro en esto. Pero a nosotros siempre cada generación nos trae un payaso como político. Evidentemente, creo que es la imagen más clásica de una decadencia, pero Italia es especialista en decadencias, son dos mil años los que lleva en decadencia. Y además no sólo somos especialistas ; nos complace estar en decadencia. Hay una dimensión italiana muy consciente de la decadencia y la saborean desde hace ya muchos siglos. Pero si se habla de Berlusconi, yo mismo, en los años 1980 actué en programas emitidos por sus cadenas de televisión cuando nadie pensaba que podía entrar en política. Se habla hoy en día del nuevo político Beppe Grillo, que es un cómico súper-conocido y que yo también he conocido personalmente. Por otro lado, Dario Fo, que tenía todas las tablas para entrar en política, que era un hombre inteligente, nunca lo ha intentado de verdad ;  últimamente ha intentado ser alcalde, pero era un intento más poético que político. Pero bueno, es un… cómo se llama… una problemática en la que he pensado mucho, mucho, mucho…

Leo sabe que, pese a las apariencias, ejerce un oficio peligroso.

Una noche alguien colocó una bomba de fabricación casera junto a su camerino del Teatro Alfil de Madrid poco antes de que comenzara el espectáculo que Leo representaba en la sala, La Revelación. El artefacto fue colocado por un hombre de unos 50 años que fue sorprendido por un responsable de la sala. En ese momento, unas doscientas personas asistían al espectáculo.

–Pudo haber sido dramático. Luego me llegaron muchas amenazas de muerte.

En cierta ocasión coincidimos en Compostela. Leo me invitó a una pequeña excursión al Monte de Gozo, donde Fraga Iribarne empezó (y no terminó) la construcción de una faraónica Ciudad de la Cultura. Entre otros puntos, para evidenciar la “horrible utilización del dinero público” por parte de los gobernantes. “Es un insulto a la Catedral de Santiago hacer una Cidade da Cultura a cuatro kilómetros de una ciudad que, desde hace siglos, es ya una ciudad de la cultura”, aseguró en Compostela, donde calificó el complejo de “monumento a la hipocresía” y de “agujero monstruoso”. Luego, ya en el Bassibus y en la cima del Monte de Gozo, actuó de cicerone :

“En diciembre de 1997, al calor de la exitosa inauguración del museo Guggenheim de Bilbao, Fraga empezó a modelar su sueño. En 1999 convocó un concurso de arquitectura internacional que ganó el estadounidense Peter Eisenman. Y, en 2001, se colocó la primera piedra en este monte Gaiás. Se iban a levantar una hemeroteca, la Biblioteca de Galicia, un teatro de la música, un edificio de nuevas tecnologías, otro de servicios centrales y el museo de Historia de Galicia ; costaría 108 millones de euros, el proyecto estaría terminado en tres años y ocuparía una extensión de 60.000 metros cuadrados”.

Hoy ya van invertidos más de 400 millones de euros, cifra equivalente a cuatro estadios como el de la Cartuja, el que se inauguró en 1999 como estandarte de la candidatura olímpica de Sevilla ; se han construido solo cuatro edificios –las obras de los otros dos, que son los más importantes, están paralizadas y se ha ocupado una extensión de 148.000 metros cuadrados, equivalente al casco histórico de la ciudad–. Para hacerse una idea de las dimensiones, baste decir que sólo en el mantenimiento de los edificios se gastarán 4,5 millones de euros al año. Wilfred Wang, el único arquitecto del jurado que votó en contra del proyecto, calcula que si algún día se terminaran los dos bloques restantes, el coste ascendería a 600 millones, más que el aeropuerto de Ciudad Real. Pero en caso de que la Xunta decida tapar los enormes agujeros ya excavados y desechar la conclusión del Centro de Arte Internacional y, sobre todo, del Teatro de la Ópera, que estaba concebido como la gran insignia de la Ciudad de la Cultura, habría que indemnizar a las constructoras con unos 20 millones de euros. La disyuntiva oscila entre lo caro y lo más caro.

Tuvimos que subir pronto al autobús y bajar a la ciudad a causa de la lluvia. Por el camino propuse a Bassi si aceptaba figurar entre los responsables de la “Fundación Amigos de Prisciliano”, que acabábamos  de crear Moncho Paz y un servidor.

–Con mucho gusto, y es un honor. ¿Qué he de hacer ?

–Con la vida que llevas ya practicas el priscilianismo. Sigue así.

Por el camino me contó  que vivía (y vive) en la Isla de Mallorca, no lejos del pueblo Son Servera, donde yo tengo una casa de verano. Allí vamos todos los años.  Colaboramos en la programación de un festival cultural llamado “Algarada”, donde habían intervenido ya Carmen Riera, Ignacio Ramonet y otros destacados artistas e intelectuales.

Leo Bassi se dejó allí las payasadas. Habló largo y tendido de las tres religiones monoteístas (cristianismo, judaísmo y mahometismo) con tal convicción que todos salimos de allí convencidos y condenados.

Él no ; se aferró a su nueva religión, de la cual es Sumo Sacerdote : el patolicismo. Su Dios es un pato de plástico amarillo que tenía en la bañera, “una manera de evitar caer en la idolatría o la intolerancia, pecados de todas las religiones”.

El cómico proclamó muy seriamente la religión que promulga el pensamiento crítico y el humor como mandamiento. Sus fieles se declaran “hijos de la Ilustración y defensores de la duda como escudo contra los oscurantismos, totalitarismos o las supersticiones”. Quienes no lo acepten y les insulten no recibirán castigo divino, ya que el dogma es que no hay dogma. Eso sí, serán considerados unos “anti-páticos”. Vayan por allí . El Paticano se halla en Lavapiés, a pocos metros del Nuevo Café Barbieri. Hay misa todos los domingos y fiestas de guardar.  





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